Carnaza de la buena

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Carne, embutido y un buen vino

 

A finales de marzo Lucía y yo decidimos hacer una escapada de fin de semana a Salamanca. Muchas veces me habían hablado de lo bonita que es Salamanca y de lo bien que se come, pero nunca habíamos ido. Como en la mayoría de los viajes, buscamos primero por Internet diferentes locales donde puedieramos comer. Vimos que había bastantes y muy repartidos por toda la ciudad, así que tampoco hicimos una selección previa sobre ellos.

Llegamos a Salamanca el viernes y, aunque de Madrid solamente está a dos horas, preferimos buscar algún restaurante para cenar que estuviese cerca de hotel. Dimos con Casa Paca. Yo no lo conocía, pero Lucía sí que había encontrado buenas referencias de él por Internet. Así que nos metimos a ver que nos ofrecían.

Comenté que era celíaco, y eso no supuso ningún problema. Bastantes de los entrantes tanto fríos como calientes eran aptos para celíacos. De todas formas, nosotros teníamos bastante claro lo que queríamos pedir. Un buen plato de embutido y un buen trozo de carne. Nos trajeron un plato de delicias de cerdo ibérico que constaba de jamón, lomo, salchichón y chorizo. Todo apto para celíacos. Además nos trajeron pan con el que acompañar semejante manjar. A mí, obviamente, sin gluten y a Lucía pan normal.

Delicicias de Cerdo Ibérico

Con las carnes hubo duda. Todas tenían que estar buenísimas, pero había que elegir. Yo me quedé con el chuletón de res, mientras que Lucía prefirió el entrecot. Ambos hechos a la brasa volcánica.

Chuletón de res

Cuando llegó mi plato, varias mesas se giraron, y es que es normal. Ese platazo ocupaba gran parte de la mesa.

El de Lucía era más pequeño, pero tras probarlo me di cuenta de que el suyo estaba más jugoso y tenía más sabor. Las patatas de ambos platos estaban fritas en aceite limpio por si decidíamos compartir los platos.

Entrecot

Estábamos más que llenos pero yo no iba a irme sin pedir postre. Lucía optó por un ligero y refrescante sorbete de limón al cava, pero yo no pude resistirme a la cúpula de yogur con núcleo de arándanos.

Sorbete de limón al cava

Cremosa y suave, aunque algo más pesada que el sorbete – sobre todo después de esa pedazo de cena.

Cúpula de yogur con arándanos

Y es que fue toda una señora cena. No sólo por la cantidad de comida sino también por lo bueno que estaba todo. No fue barata la cena, pero eso ya nos lo imaginamos al principio. Aún así, valió lo que pagamos. Para una noche especial es un buen restaurante al que ir.