Bacterias que podrían estar implicadas en la degradación del gluten

Un paso más hacia el entendimiento de la celiaquía

 

Hace unos días FACE publicó una noticia que causó un gran revuelo en las redes sociales del mundo celíaco. En esta noticia contaban que se había descubierto que algunos celíacos poseían unas bacterias que digieren el gluten de una forma anómala haciéndolo más tóxico para el organismo. Estos experimentos, cuentan, se había realizado en modelos murinos  – ratones – y habían podido demostrar que las personas celíacas y no celíacas digieren el gluten de manera diferente. Y que con este hallazgo se podían generar nuevos tratamientos para la enfermedad celíaca.

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Una noticia muy esperanzadora – demasiado para mi punto de vista – pero que me suscitaba nuevas preguntas. Así que decidí leerme yo mismo el artículo. Es un artículo bastante denso, complejo y difícil de seguir para aquellos que no estamos muy familiarizados con la inmunología. Pero creo que puedo hacer una buena síntesis – más o menos detallada – de lo que hicieron en este grupo de investigación y a qué conclusiones llegaron.

Comúnmente se piensa que el gluten es una proteína. Pero la realidad es que es un conjunto de proteínas que se encuentran en cereales como el trigo, cebada y centeno. Estas proteínas son la gliadina y la glutenina, de la familia de las prolaminas.  Ambas proteínas, aunque más las gliadinas son difícilmente degradables por las enzimas de los mamíferos. Es por ello que el resultado de esta degradación parcial puede formar grandes péptidos que puedan ser inmunogénicos. Es decir, que puedan producir una respuesta inmune.

Estos péptidos – parcialmente degradados – son desamidados por la enzima transglutaminasa 2 (TG2); autoantígeno asociado a la celiaquía. Este proceso lo que produce es que dichos péptidos tengan una afinidad mayor por ciertas células del sistema inmunológico. Serían éstos los que se unirían a las moléculas DQ2 y DQ8 de dichas células y se desencadenaría la reacción. Se sabe que gran parte de la población tiene presente dichas moléculas en su sistema inmune, pero tan solo un 1-2% de la población desarrolla la enfermedad. Esto nos lleva a pensar que haya factores ambientales que puedan desencadenar dicha enfermedad.

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Además, al igual que en otras enfermedades autoinmunes, existe una disbiosis intestinal en una porción de la población celíaca. Esto significa que su flora intestinal, bacterias intestinales que nos ayudan en la asimilación de ciertas sustancias, está alterada; teniendo unos niveles de Proteobacterias más elevados de lo común, y unos niveles de Lactobacillus menores. De esta manera, esta disbiosis podría estar relacionada de cierta manera con el desarrollo de la enfermedad.

Para intentar descubrir si dichas bacterias podrían afectar de algún modo o no a la acción inmunogénica del gluten, este grupo de investigación hizo ensayos en ratones y posteriormente también en pacientes celíacos.

Primero quiero hablaros del experimento en los ratones. A estos ratones estuvieron alimentados con una dieta sin gluten, y posteriormente se les introdujeron bacterias intestinales de pacientes celíacos y de personas no celíacas. Posteriormente continuaron con una dieta sin gluten durante una semana hasta que se les introdujo gliadina. Una vez sacrificadas se analizaron las sustancias que se encontraban en el intestino.

En los resultados vieron que en aquellos ratones que habían sido colonizados con Proteobacterias se producía una degradación mayor del gluten que en aquellas que no habían sido colonizadas o habían sido colonizadas con Lactobacillus. Por tanto la degradación del gluten requería a las enzimas ‘humanas’ y a las bacterias intestinales. Dicha degradación es dependiente del tipo de bacteria. Es decir, cada tipo de bacteria va a degradar a las proteínas de una forma dando como resultados péptidos diferentes. Y los péptidos producidos por las Proteobacterias son más inmunogénicos que los producidos por los Lactobacillus.

En el caso de los pacientes celíacos, se les introdujo el gluten en la dieta y se les sacó sangre justo antes de comenzar la dieta y al sexto día. De estas muestras de sangre se extrajeron células del sistema inmune con las que hicieron una serie de experimentos. En éstos vieron de nuevo que las Proteobacerias producían pépitos inmunogénicos. Por el contrario, los péptidos de los Lactobacillus no producían dicha respuesta inmune.

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En la serie de experimentos que hicieron también vieron que aquellos péptidos inmunogénicos producidos por las Proteobacterias podían ser detoxificados por los Lactobacillus. Es decir, que los Lactobacillus eliminarían estos péptidos que desencadenan la reacción inmunológica.

Las conclusiones del estudio son:

  • El gluten es resistente a las enzimas de los mamíferos
  • Existen bacterias que están involucradas en el metabolismo del gluten
  • Dichas bacterias producen péptidos diferentes, algunos de ellos inmunogénicos
  • Las Proteobacterias podrían aumentar la inmunogenicidad del gluten en pacientes celíacos
  • Los Lactobacillus degradan el gluten a péptidos menos inmunogénicos

 

Tras estas conclusiones yo me quedo que los Lactobacillus podrían ayudar a disminuir la reacción inmunológica causada por el gluten. Pero en ningún caso los Lactobacillus son la cura de la celiaquía o pueden utilizarse como tratamiento ante ella. Es más, ellos mencionan que la actividad de estas bacterias se ha descartado como terapia farmacológica. Aunque sí que podrían utilizarse casualmente en contaminaciones puntuales.

Espero que el texto de hoy no haya sido mucho tostón y haya servido para estar un poco más al día acerca de la celiaquía. Si alguien ha leido – o no – el artículo y quiere aportar algo más o un nuevo punto de vista, que por favor se sienta invitado a hacerlo.

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