Celíaca pero poco

La semana pasada os contaba mi experiencia en un hotel de Alicante, donde demostraron su torpeza a la hora de tratar con el público celíaco.

En las comidas, no solo me dediqué a ilustrar un poco al camarero sobre la celiaquía – que en el fondo lo agradecía-. También conocí a una «celíaca pero poco» y una sensible al gluten «cuando le parecía bien».

Llamémoslas Juana y Teresa a partir de ahora. A Juana y a mí – y más tarde a Teresa que solo vino el último día- nos sentaron en una esquina de la mesa para tenernos localizados y que no hubiera equivocaciones con los diferentes platos.

A Juana de 45 años de edad, le habían diagnosticado hacía solo 6 meses que era celíaca. Los análisis de sangre salieron positivos y la biopsia mostraba una leve inflamación de la mucosa intestinal. Me contó que al principio se agobió un poco porque era algo nuevo para ella, ya que en su familia no había ningún celíaco, pero que poco a poco le estaba perdiendo el miedo a salir por ahí a comer.

Por otro lado,  me dijo que no seguía una dieta muy estricta, y que como sus síntomas eran mínimos, comía pan con gluten porque el otro no le gustaba nada.

Obviamente, le dije que eso no debía de ser así. A pesar de que sus síntomas fueran leves, el daño al intestino era el mismo. ¿Su respuesta? Si después de varios años con problemas intestinales y comiendo gluten solo tenía una inflamación leve, por seguir más o menos una dieta libre de gluten pero comiendo pan normal, no iba a pasar nada.

Imaginad mi cara en ese momento… Finalmente, después de un buen rato, viendo la ignorancia y pasotismo que tenía sobre su propia enfermedad decidí dejar de escuchar sandeces y preferí cambiar el tema.

Teresa nos contó que no era celíaca pero, sí era sensible al gluten desde hacía un par de años. No lo dijo, pero supongo que las pruebas le salieron negativas y que por eso no padecía celiaquía en sí.

Con ella también salió el tema de salir fuera a comer, de si le había costado mucho adaptar la compra y qué tal llevaba lo de seguir la dieta celíaca, habiendo estado tantos años con una dieta normal.

Confesó también que no llevaba una dieta estricta. Si tampoco tenía muchos síntomas, ¿por qué iba a dejar de comer cosas con gluten? Sí solía llevar una dieta libre, pero a menudo comía pan y otras platos glutaneros.

Sin embargo, admitió que cada X tiempo, había un día que se ponía mala. Esto se debía a que «el gluten se le había ido a acumulando y que entonces tenía que depurar el cuerpo unos días«, literalmente.

A pesar de que Juana había reconocido que no cumplía la dieta estrictamente, era la que más preguntó al camarero sobre el contenido de los platos y me ayudaba a explicarle al camarero qué cosas sí podíamos tomar y ellos no sabían.

Me chocó mucho esa doble moral. Por un lado, su insistencia hacia el camarero en preguntarle y enseñarle cosas sobre la celiaquía. Sin embargo, ella no sigue una dieta estricta.

Y lo que es más. Le extrañaba que yo sí la siguiera tan cuidadosamente y no podía creer, que desde mi diagnóstico hace algo más de un año, la hubiera cumplido todos los días sin excepción alguna.  

Por mucho que lo intenté, no conseguí hacerle ver que el saltarse la dieta no era bueno para ella y mucho menos conseguí que no lo volviera a hacer.

Me indigno muchísimo con personas como Juana y Teresa que demuestran, no sólo falta de responsabilidad ante un tema tan delicado, sino que son culpables de crear una confusión latente en torno a la enfermedad celíaca.

Ellas son responsables de su salud, pero subestimar la celiaquía de esta manera, nos afecta a todos.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Cómo creéis que debemos actuar con personas que piensan así?

8 Comments

  1. unceliacomas dice:

    Pues eso, que la gente ignorante que no quiere ver que la celiaquía es una enfermedad importante – independientemente de los síntomas – no solamente se hacen daño a su salud – que ellos verán – sino que también con su actitud pueden perjudicar a toda la comunidad celíaca ya que si dicen que son celíacos pero en un bar comen pan o cualquier cosa con gluten, luego a los celíacos que queremos seguir la dieta no nos toman en serio.

  2. Aura dice:

    La comida genera sentimientos de satisfacción, por eso hay gente a la que le cuesta mucho cambiar de hábitos alimentarios o comer cosas sanas (pensad en esas personas que arrugan el hociquito cuando ven algo verde en la mesa). Supongo que cuando uno llega a un diagnóstico de celiaquía tras un peregrinaje de años de médico en médico y cada vez peor y con la salud más minada está mucho más concienciado de cumplir la dieta a rajatabla que el que no tiene problemas de salud que le condicionen demasiado la vida. O el que desesperado no encuentra médico que le haga, decide probar DSG y ve que mejora.

    • unceliacomas dice:

      Bueno Aura, yo soy de los que arruga la nariz cuando veo verde en la mesa. Llevo siendo celíaco tan solo año y medio y mis síntomas nunca fueron muy graves. Echo de menos un buen bocadillo, unos calamares a la romana o unas croquetas sin tener que estar pendiente de la contaminación, pero nada de eso ha impedido que cumpla a rajatabla la dieta sin gluten.

      • Aura dice:

        Si no digo que no sigas la dieta, cariño, pero esto es como el azúcar o el colesterol. ¿Quién no conoce a alguien que debería cuidar un poco lo que come y pasa de todo porque no se pone malísimo inmediatamente después? El otro día sin ir más lejos hablaba con una persona que no comía gluten en casa porque su naturista le había dicho que era sensible, pero no celíaca O_O. Dejando aparte el tema de que en su casa hay trazas y contaminación cruzada, reconocía que cuando se comía un bollo fuera de casa luego le dolía la barriga, «pero un poco nada más, no ceno y ya está». No quería entender que se puede ser celíaco sin que te duela la barriga o sin diarreas, pero tener el organismo hecho cisco (mi caso, por ejemplo). Hay de todo en esta vida: gente responsable como tú y gente que, por no comerse la cabeza, justifica sus decisiones de cien mil maneras.

  3. Sara Vázquez dice:

    Es como la gente que tiene colesterol y come en el McDonals «de vez en cuando». Como no lo sienten, es fácil minimizar mentalmente las consecuencias.

    Todos hemos oído alguna vez eso de: «Mira al abuelo de Mengano, fumando un paquete de Ducados al día desde los 15 años y al final se murió con 90 años de Alzheimer» y luego viene un suspiro y un «si al final de algo hay que morir» antes de darle otro bocado a la pizza.

  4. glutoniana dice:

    A la hoguera directamente jajaja.

    No es fácil, por muchos que les digas ellos/ellas saben más. Me han dicho tantas cosas que al final voy pasando cada día más si no acabaría loca entre unos y otros.

    Yo comento que no está bien pero si ellos no quieren escucha pues no lo harán. Al final cada cual con su cuerpo que haga lo que quiera. Eso creo yo 🙂

    • unceliacomas dice:

      Sí, yo al principio intenté hacerles ver que estaban equivocadas, pero cuando me di cuenta de que era como si hablara con la pared. Les podía haber echado laxante para que pensaran que les había sentado mal el gluten, jejejeje.

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