Comidas y cenas Navideñas

Después de este receso navideño – en el que esperemos que hayáis disfrutado mucho – ¡retomamos el blog con energía renovada!.

Este año que recién ha empezado se presenta muy bien, tanto a nivel personal como a nivel del blog. En 2016 esperamos seguir descubriendo un montón de restaurantes y poder contaros nuestras experiencias, además de talleres, ferias, festivales… y toda serie de eventos. Igualmente, tenemos guardadas una serie de sorpresillas que esperemos que os gusten.

En esta primera entrada del año quería contaros cómo han sido mis vacaciones, qué he comido en estas reuniones familiares y multitudinarias, donde la contaminación cruzada es muy fácil si no se lleva cuidado. Y después me gustaría preguntaros cómo han sido las vuestras para así compartir, comentar y debatir este tipo de situaciones.

Empiezo contándoos acerca de Nochebuena. Cómo todos los años, la Nochebuena la celebramos en casa de mi abuela paterna, en la que se juntan sus tres hijos – mi padre y mis tíos – y sus familias respectivas; así que entre abuela, tíos y primos somos 10 personas – somos una familia pequeña. El menú no suele variar entre años, y consta de varios entrantes y carne en salsa como plato principal. Antes de empezar a comer mi abuela se me acercó y me dijo: «Ignacio, este año puedes comer de todo ya que no hay nada con gluten«. Y era cierto, porque no había ni pan: ensalda, tortillas de patatas, mejillones en escabeche caseros, delicias de Elche (un dátil relleno de una almendra y envuelto en bacon), y algún plato más que no recuerdo. La carne y las patatas asadas eran – obviamente – sin gluten y la salsa únicamente llevaba cebolla, mostaza y ajo. Así que fue una estupenda cena donde no existía la posibilidad de contaminación cruzada.

El día de Navidad lo pasamos en mi casa y nos juntamos los mismos que la noche anterior más mi abuela materna, así que éramos 11 para comer. Con mi madre a los mandos de la cocina sé que podré comer la mayoría de las cosas y que la contaminación cruzada a la hora de la elaboración de los platos iba a ser nula. Aquí los entrantes fueron jamón ibérico, queso, lomo ibérico – del cual no comí al no estar seguro, ensalada, y ensalada de aguacate y gambas. En esta mesa lo único que llevaba gluten era el pan, el cual se mantuvo toda la comida alejado de mí. Y de plato principal comimos chuletas de cordero lechal a la naranja, ¡deliciosas!. Y de postre, tarta de leche condensada y queso de untar con galletas sin gluten. Cómo podréis comprobar, todo bajo en calorías, jajajaja.

Después de unos días de ‘descanso’, llegaba Nochevieja, otra noche en la que sueles juntarte con tus seres queridos y la comida abunda por doquier. En esta ocasión cené con la familia de Lucía, y en total éramos 18. Si días atrás la cantidad de platos ya había sido enorme, aquí era abrumadora: olivas, frutos secos, jamón, queso, lacón, patés – yo tenía pan sin gluten para untar-, quisquillas a la plancha, cigalas a la plancha, patas de cangrejo, muslitos de cangrejo… y seguro que me dejo algún plato. Y por si aún no había comida suficiente aún faltaba el sorbete de limón, el plato de caldo con pelota y la pata de cordero. También rondó por ahí el pan, aunque siempre con cuidado para no contaminarme. Cómo no, ese día de postre, tienes 12 uvas, pero por si acaso nos habíamos quedado con hambre también había taquitos de melón para el que quisiera.

Pero evidentemente, esto no acaba aquí. Cuando vives fuera y vuelves a casa por Navidad, no fallan los reencuentros con los amigos. Por eso, estas Navidades también he ido a algún que otro sitio a cenar. No podía faltar mi visita obligada al Tribeca, con sus inigualables nachos y hamburguesas únicas. De hecho lo visité dos veces el mismo día, porque no habían otras opciones sin gluten ese día en Alicante y había quedado con unos amigos para comer y otros para cenar. ¡Aún así yo encantado!

Otro día cenamos con unos amigos a un vegetariano del que yo había oído hablar y tenía ganas de probar. Ya os contaré más adelante en en el blog, pero deciros que quedamos más que encantados y que no descartamos repetir pronto.

Es una pena que después de tanto texto y tanta comida descrita, no tenga ni una foto de las comidas y cenas de Navidad. Pero en esos momentos únicamente piensas en estar con la familia y la comida pasa a un segundo plano, aunque parezca mentira, jejeje. Espero que vosotros también tuvierais unas cenas y comidas agradables, ¿tuvisteis algún problema esos días con la contaminación cruzada? ¿Algún plato rico que lo hicieron sin pensar en vosotros?

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