Torpes en cocina

Cuando viene un celíaco por primera vez

Hace unas semanas asistí a unas jornadas relacionadas con mi trabajo, en un hotel de Alicante. A día de hoy, este hotel es uno de los mejor valorados de la ciudad, no solo por su ubicación, sino por la calidad-precio de los servicios que ofrece. Y por esa misma razón, ese hotel había sido elegido como lugar de emplazamiento de las jornadas.

Fueron unas jornadas que duraron 3 días. De los 20-25 asistentes que éramos,  resulta que 3 éramos celíacos. Desde la organización  del evento, a la cual yo pertenecía, avisamos al hotel de la situación. Y ellos no opusieron objeción alguna al respecto.

Para los almuerzos nos prepararon mini-bocadillos vegetales en pan apto, y para las meriendas habían comprado magdalenas sin gluten. Todo ello siempre en bandejas separadas y alejadas del resto de comida con gluten, para evitar la contaminación.  Realmente el catering acertó en almuerzos y meriendas, pero no puedo decir que la cocina del hotel estuviera muy acertada.

El primer día había pasta para los comensales no celiacos, así que a nosotros nos cambiaron el plato por una ensalada. Un recurso fácil, pero entiendo que para 2 personas que éramos ese día, prefirieron no calentarse mucho la cabeza. De segundo, nos pusieron para todos lubina al horno, muy buena por cierto. Y de postre, algo típico que te ponen cuando dices que eres celíaco, fruta – el resto tenía bizcocho de chocolate.

Del primer día no puedo tener queja. Quizá los platos que nos cambiaron podían haber sido por algo mejor, sí, pero al menos tuvieron la consideración de cambiarnos los platos.

A partir del segundo día fue cuando empezaron a demostrar la ignorancia que tenían sobre los celíacos y el gluten en general. De primero, la mayoría tenían tomates rellenos con mayonesa, atún, palitos de cangrejo y maíz. A nosotros, en cambio, nos trajeron una parrillada de verduras con pimientos, tomate, cebolla, calabacín, berenjena y espárragos trigueros. Yo me alegré por el cambio, pues prefería la parrillada al tomate relleno. Pero por curiosidad pregunté qué llevaba el tomate para que nosotros no pudiéramos tomarlo. A lo que el camarero me respondió que «llevaba maíz y por tanto no podíamos tomarlo». Dada mi cara de estupefacción, no tardó en pedir perdón si se habían equivocado al pensarlo.

¿Que el maíz lleva gluten?

De segundo plato había solomillo con salsa. No puedo saber qué salsa porque el nuestro no llevaba. Yo di por hecho que llevaba harina de trigo -ya que no era la primera vez que me ocurría esto- y no pregunté, pero la chica celíaca que estaba comiendo conmigo sí que preguntó. El camarero nos dijo que «la salsa llevaba un poco de maizena», y que como ya sabíamos, los celíacos no podemos comer maizena. De nuevo, le explicamos que tenían un concepto equivocado y el camarero, de nuevo, se disculpó. Esta vez, el bizcocho para el postre, nos tocó a nosotros, si no me equivoco, nos pusieron un trozo de Plum Cake de Beiker.

Después de haber demostrado durante toda la comida que ni el camarero ni la cocina tenía idea de los requerimientos de un celíaco -cuando sabían con varias semanas de antelación que tendrían varios para comer- no se fueron a casa a estudiarse la lección, pues al día siguiente volvieron a demostrar lo que ya había sido evidente.

Para el último, había paella, otra vez para todos salvo para nosotros. Esto sí que me extrañó, pues hacer un arroz apto para celíacos no es excesivamente complicado, pero pensé que quizá el caldo de pescado que habían utilizado fuera de los de brick y llevara algo de harina. Pero claro, cuando veo que a nosotros nos traen una «fideuá» con los mismos ingredientes que el arroz. Levanté la mano para llamar al camarero y volver a iniciar un interrogatorio.

Antes de hacer la pregunta, quiso tomar el la delantera y asegurarnos que la pasta -que no eran fideos sino espaguetis- que habían utilizado para hacer la «fideuá» era completamente apta para celíacos, pues la había comprado expresamente para nosotros, cosa que le agradecí. Pero también le pregunté que, si ambos platos parecían hechos con los mismos ingredientes, que qué llevaba el arroz para nosotros no poder comerlo. El camarero, siendo todo lo sincero que se puede ser, dijo que no tenía ni idea. Preguntó en cocina y vino con la respuesta. Más ancho que largo, nos dijo que en el paquete de arroz no especificaba que fuera sin gluten y que por eso nos habían preparado un plato diferente. Es de agradecer el hecho de que no arriesguen con los alimentos si no están cien por cien seguros, pero imaginad mi cara en ese momento.

Espera, ¿qué?

Eso sí, el postre esta vez fue para todos igual, dos bolas de helado de vainilla, que nos aseguraron que eran sin gluten.

El camarero confesó que éramos los primeros celíacos con los que se encontraban a la hora de darnos de comer. Puedo entender que, si de buenas a primeras te aparece un grupo de 20 personas y 3 de ellas son celíacas pues te veas en apuros y cometas algunos «errores» como los que tuvieron.

Sin embargo, habiendo tenido tiempo de sobra para preparase. me parecen muy gordos los fallos que tuvieron y que no supieran realmente qué podíamos comer y qué no. Demuestra que ni se habían molestado en informarse, ni siquiera un mínimo. En su defensa, al menos en la del camarero – con el cocinero no hablé- nos pidió perdón en todo momento por los errores, agradeciendo nuestros consejos y sugerencias, pues dijo que les servirían para mejorar el trato hacia los celíacos en futuras ocasiones.

No sé si se volveré a asistir a unas jornadas en ese hotel. Si es así, los pondré a prueba a ver si realmente han intentado mejorar.

8 Comments

  1. […] semana pasada os contaba mi experiencia en un hotel de Alicante, donde demostraron su torpeza a la hora de tratar con el público […]

  2. […] semana pasada os contaba mi experiencia en un hotel de Alicante, donde demostraron su torpeza a la hora de tratar con el público […]

  3. glutoniana dice:

    Doy fe, no importa la categoría del restaurante, si no están bien formados cometen los mismos errores que en otros sitios. Me parece fuerte que de postre saquen algo del Mercadona, hay muchas opciones y fáciles y rápidas, eso es pocas ganas de calentarse la cabeza…

    A ver si para la próxima se ponen las pilas 🙂

    • unceliacomas dice:

      Ya, pero si te estás convirtiendo en uno de los mejores hoteles de la zona, en parte será por la calidad del servicio que ofreces. Y si con tiempo se te avisa de que va a ir gente que tiene requerimientos especiales, qué menos que «estudiarte» un poco qué cosas no puede comer y no demostrar públicamente que no estabas preparado.

      Y sí, lo del postre de Mercadona… me parece muy cutre, pero no es el primer sitio que me lo ofrece, y viendo que no me pusieron ni maíz porque «no podía comer», agradezco que el postre venga en un paquete que ponga «sin gluten» y no que lo hayan elaborado ellos… porque vete tú a saber con qué ingredientes lo hacen…

  4. superceliaca dice:

     

    Con los años he aprendido a que no hay que dar por supuesto que en el sector hostelería ni en los mejores restaurantes del mundo tienen porque saber lo que es un celiaco, lo lógico sería que los profesionales de la hostelería conociesen todas las intolerancias y qué hacer cuando hay un comensal limitado por alguna intolerancia, pero la realidad es que no hay formación suficiente a fecha de hoy.

     

    Está mejorando si, pero falta mucha información aun. Y no es solo servir comida con el logo de sin gluten, son muchas mas cosas.

     

    En cuanto a lo que te ofrecieron, yo me preocuparía del tomate los palitos de cangrejo.. de la paella el colorante, pastilla de avecrem, caldo, etc que hayan podido utilizar.

     

    Eso si, es de agradecer lo que se esforzaron por vosotros, yo normalmente en este tipo de eventos del trabajo, tengo filete y filete, me tengo que llevar las galletas de casa.

     

    Mi consejo, es que no puedes dar por supuesto nunca que saben, porque si yo te contara la experiencia que he tenido en hoteles de 5 estrellas, te echas a llorar. Y que aunque resulte cansino tirar siempre de la ensalada que dices y del filete a la plancha, muchas veces es lo más seguro cuando no dominan la celiaquía, por triste que resulte, pero eso es solo mi opinión tras muchos chascos, lógicamente no todo el mundo piensa igual

    • unceliacomas dice:

      Quizá sea muy exigente, o solamente sea demasiado nuevo en este mundo sin gluten. Pero creo que no es tanto lo que pido. Un cocinero prepara comidas, qué menos que sepa sobre ellas, y más aún cuando sabe con tiempo que va a tener comensales que requieren atención especial.

      Sí, yo también pensé en los palitos de cangrejo y en el colorante. En la pastilla y el caldo al principio, luego ya no porque vi que el arroz y la “fideuá” estaban hechas de la misma manera.

      Sí, se esforzaron y lo agradezco, aún así, el esfuerzo me parece pequeño pues realmente no tenían mucha idea. Si no sabes y no te ves capaz, dilo y se buscará una solución, pero no digas OK y luego no sepas lo que se puede comer y lo que no.

      Y sí, quizá la carne a la plancha y la ensalada sea lo más seguro, pero… eso, al final cansa, jejeje.

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