Un celíaco más en Suecia, cenando en la antigua Estación

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Stationen

La antigua estación de Uppsala reconvertida en restaurante

Dos semanas por tierras suecas debería dar para muchas entradas y muchos restaurantes. Pero como ya os dije en la entrada pasada, todos los días comí en la universidad. Si a eso le sumamos que todos los que fuimos al curso éramos estudiantes de doctorado y que si la vida en Suecia en sí ya es cara, salir a comer fuera lo es todavía más.

Aún así puedo hablaros de los dos sitios a los que fui a cenar en Uppsala. El primer sitio del que quiero hablaros es del restaurante Stationen. Lo que era antiguamente la antigua estación de tren de la ciudad, situada justo al lado de la nueva estación. Tal y como se definen en su página web: «Aquí hemos creado una brasserie con un sabor de París, un bar con el pulso de Londres y una cafetería con el olor de Roma».

Precioso edificio por fuera, con una terraza espléndida y muy acogedor por dentro. Lo elegimos por ser uno de los más baratos de la ciudad. Aunque yo me había puesto en contacto con la Asociación de Celíacos de Uppsala y me habían dicho que podría comer casi en cualquier sitio. No porque todos tuvieran un menú apto, sino porque podían ofrecer alguna alternativa segura. A mí si alguien me dice «vamos a un restaurante que está al lado de la estación porque es muy barato«, me imagino un sitio cutre, de cocina poco elaborada y que se hace rápidamente para poder abastecer al mayor número de personas en el menor tiempo posible. Ya que sería un sitio «de paso» para los viajeros que van o vienen de Uppsala. Pero eso no fue lo que me encontré.

Un amplio restaurante, con un ambiente tranquilo, mesas altas, mesas bajas, terraza, zona de fumadores y zona de no fumadores. Muy limpio y muy cuidadoso con los detalles. Nos sentamos en una mesa grande y esperamos a que nos atendieran. Al rato, alguien nos avisó de que no atienden en mesa y que hay que pedir en la barra. La carta está también únicamente en la barra y la tienen en sueco – obvio – y también en inglés.

Pagué 69 SEK (~7.5 €) por mi copa de vino blanco y me puse a leer la carta. 10 platos, 8 de ellos potencialmente sin gluten, pero claro así de primeras es difícil saberlo. Pregunté al camarero, y exacto, 2 de ellos seguro que contenían gluten – eran rebozados. Y de los otros, teóricamente ninguno. Él mismo se ofreció a hablar con el cocinero para darme más detalle acerca de los platos. Al rato volvió y me dijo que eligiera el plato que más me apeteciera y que si había algo con gluten en ese plato ya lo adaptaría el cocinero. Aún así, pedí algo bastante sencillo grillspett. En español, brochetas de cerdo, acompañadas de ensalada de queso parmesano y cebolla, y patatas fritas Además venían acompañadas de salsa barbacoa y salsa César.

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Grillspett

La cena me salió alrededor de unos 25 €. Caro para lo que comí si lo comparas con los precios españoles. Pero para estar en un edificio de 1886 que era la antigua estación de tren de Uppsala, cenando dos buenas brochetas con una buena ración de patata y disfrutando de un ambiente estupendo rodeado de amigos y compañeros, no me parece tan caro.

Como he dicho antes, no atienden en mesa, pero tampoco sirven en mesa. Cuando haces tu pedido, te dan una especie de disco negro con una lucecita roja. Cuando tu comida está lista, la lucecita roja empieza a parpadear y el disco emiten un sonido similar a una alarma. ¡Es súper original! Me hubiera gustado tener una foto, pero se me ocurrió después de haber recogido mi plato.

4 Comments

  1. Pilar Madrid dice:

    Lo bueno de los suecos y nórdicos en general es que todos hablan muy bien el inglés por lo que a mi me pareció más fácil que entenderte, por ejemplo, con los italianos…..y además, alucinas con cuanta gente ha estado en España y habla también español y quiere practicar contigo.
    Todas las bebidas alcohólicas y el aceite son un lujo por que lo gravan de impuestos.
    Cuando yo estuve, no tenía ni idea de lo que era un celiaco (no había nacido mi hijo), pero recuerdo que en los buffets de los desayunos ponían arenques y comida en vinagre, a lo que no estamos acostumbrados en España, pero que eran sin gluten.

  2. estefaniav80 dice:

    Qué chulada! No hay nada como viajar y darse esas pequeñas sorpresas, la verdad. Me ha encantado también la segunda parte de este viaje, Nacho!

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