Un celíaco más en Suecia, flipando con la universidad

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Vistas desde el Lineé

Universidades así nos las encuentras en todos los sitios

Como muchos sabréis, este verano me pasé dos semanas en Suecia. Aunque lo disfruté mucho, no fue un viaje de placer. Sino que fui a un curso que organiza la Universidad de Uppsala anualmente. Las clases empezaban a las 8:30 y acababan a las 17:30 por lo que todos los días comimos en la universidad. Además, Suecia es muy cara para salir a cenar a menudo, así que me temo que poco os podré contar sobre restaurantes. Pero os contaré todo lo que pueda sobre mi experiencia gastronómica.

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Bandera de Suecia

Yo, al igual que la mayoría de asistentes al curso, nos alojamos en el Hotel & Hostel Kungsängstorg. A 5 minutos de la estación de autobuses y trenes de Uppsala y a unos 30 minutos del BMC (Uppsala Universitet Biomedicinkst Centrum), lugar dónde se impartía el curso. Aunque, cuando hice la reserva de la habitación me ofrecieron desayuno en el hostal, decidí rechazarlo. Unas semanas antes me había puesto en contacto con la Asociación de Celíacos de Uppsala para preguntar dónde podía comer y dónde podía comprar. Me contesaron que en la mayoría de tiendas encontraría un área más o menos grande – dependiendo del tamaño de la tienda – con productos sin gluten.

Así que, sabiendo eso, preferí comprar y prepararme yo mismo el desayuno. Y menos mal, pues el desayuno que ofertaban era un buffet que constaba de rebanadas de pan, nutella, jamón york, queso, pepino, pimiento y varios tipos de cereales. Pero no había ningún control sobre quién cogía qué, ni con qué utensilios lo hacía. No sé si habiendo reservado el desayuno y avisado que era celíaco, la cosa hubiera cambiado. Quizá hubieran preparado algo especial para mí, ya que tienen mucha conciencia con estos temas. Pero la verdad es que no estoy seguro.

Entre el hostal y la estación de tren, en la calle Bangårdsgatan 13, encontramos un supermercado que estaba en el interior de un edificio. Nada más entrar al supermercado, perdí a mis compañeros, ya que la distribución de los pasillos es algo extraña – al menos para mí – y pasadas las dos semanas allí aún me costaba orientarme. Pues bien, habiendo perdido a mis amigos por aquellos pasillos, decidí ponerme a pasear e investigar. Y, ¡eureka! Justo al primer pasillo que decido meterme era el ¡pasillo sin gluten! Una estantería llena de productos aptos: galletas, magdalenas, todo tipo de panes, chocolatinas, harinas y otros productos de repostería y además diversas marcas. Como había mucha variedad, en las dos semanas que estuve allí fui comprando de todo un poco para ir probándolo.

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Castillo de Uppsala

Como os he dicho, los 10 días que duró el curso, comí en la universidad. La primera semana, al estar cerrada la cafetería, fueron los organizadores del curso los que trajeron la comida. Cada día un plato diferente, y siempre uno de ellos especiales para mí – glutenfri. Además, siempre me dejaban en una bolsa dos rebanadas de pan apto única y exclusivamente para mí.

En la segunda semana ya estaba abierta la cafetería y por tanto, la comida debíamos de comprarla allí. Habiendo visto lo bien que me habían tratado la primera semana y tras mi experiencia en los supermercados como en sitios donde ya había comido, parecía que el tema del gluten lo tenían bastante controlado. Así que decidí jugármela e ir a comer a la cafetería de la universidad sin traerme nada del hostal por si acaso.

Lo peor que me podía pasar era, que si no me fiaba de ellos, pues no comería. Pero, sorpresa la mía cuando vi que en la entrada de la cafetería había una vitrina con los dos platos que ofrecían en el menú. En cada uno encontrabas un listado de los posibles alérgenos y alimentos que pudieran causar intolerancias. Además, de los dos platos que ofrecían cada día, uno de ellos era siempre vegetariano. Me dejó completamente sorprendido que una cafetería de una universidad estuviera tan preparada.

No me imagino yendo a la cafetería de mi universidad y pedirles menú sin gluten. Primero, no sabrían lo que es; y Segundo, dudo que estén preparados para hacerme ni siquiera una pechuga a la plancha sin posible contaminación. En cambio, allí no sólo sabían lo que era ser celiaco, si no que tenían un concienzudo listado con muchas de las posibles intolerancias.

Hubo dos días en los que ambos menús no eran aptos para celíacos. Pero me acerqué a la persona que nos atendía y le expliqué mi problema. Me dijo que no me preocupara y que si prefería el vegetariano o el otro, que ambos podrían hacérmelos aptos. Eso sí, tardaría un poco porque debían hacerlo especial para mí. Me quedé con cara de tonto. Yo me esperaba un, «pues nada, lo siento no podemos hacer nada». Pero no, pedían disculpas porque mi plato no me lo podían servir al momento como al resto.

10 días comí en la universidad, los primeros 5, fueron los mismos estudiantes de la universidad que organizaban el curso, los encargados de proveernos de la comida. Comida «normal», comida para vegetarianos, y siempre uno «glutenfri» junto con pan apto. Los últimos 5 días, fue la cafetería de la universidad la que nos alimentó. Si la primera semana comí bien, la segunda fue casi mejor. O uno de los dos platos que ofrecían era sin gluten o sino me lo preparaban en el momento. Además, nada de platos combinados ni cosas grasientas. Sino que todo era muy sano siempre y bastante elaborado. Y, tonto de mi, el último día antes de irme, vi que en la propia cafetería tenían una cajita que ponía «glutenfritt bröd«. ¡Ofrecían hasta pan sin gluten en la cafetería!

En las siguientes entradas os contaré qué tal se come en los restaurantes suecos y también lo precioso – y caro – que es Estocolmo.

6 Comments

  1. celiaquitos.com dice:

    como me alegro que comer sin problema en la universidad! ya vimos en tiwtter lo bien que te trataron, que gusto!
    tenemos mucho que aprender, pero poco a poco llegaremos a estar tan sensibilizados como ellos

    por cierto las fotos de Suecia que has pueto preciosas!

    • unceliacomas dice:

      Sí, pero no solo pude comer sin problema, sino que en la universidad comí mejor de lo que he comido aquí en varios restaurantes.

      Como dices, nos queda mucho, pero muchísimo que aprender. Llegar a su nivel implicaría mucho mucho esfuerzo, pero espero que un día lo logremos.

      Gracias!!

  2. Nos alegramos de que hayas podido disfrutar de la comida sin gluten en la universidad. Aquí, como mucho, y siempre que algunas de las personas se hayan sensibilizado con la problemática celíaca, te pueden ofrecer pollo a la plancha y ensalada en la mayoría de ellas.

    Esta claro, que además de esta muy por delante de nosotros en educación (seguro que no cambian los planes de estudio con cada cambio de gobierno) también lo estan en esa universidad respecto a las intolerancias y alergias alimentarias.

    Besotes y abrazos.

    Ana y Víctor

    • unceliacomas dice:

      Sí, supongo que en la mayoría de universidades que ofrezcan algo sin gluten, será algo muy sencillo y sin complicaciones. Y deberíamos de aprender de ellos en muchos aspectos, allí están en otro nivel.

      Nacho

  3. glutoniana dice:

    Pues aquí en la universidad si avisas te hacen algo, supongo que no en todos los campus ni en todos los sitios.

    Nosotros te hacíamos de fiesta y turismo jaja, yo al menos…

    Me alegro de las cositas buenas que encontraste.

    Tengo un familiar allí y sé que la vida es muy cara 🙁

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